Esta casa medieval de Cantabria se rehabilitó con sumo mimo, a través de medios tradicionales, para respetar su esencia. La magia del medievo convive con las comodidades del siglo XXI.
Suelo radiante en todas las estancias, amplios ventanales, baño dentro de cada habitación y cocinas equipadas con electrodomésticos de alta gama, horno de leña y barbacoa. Lo mejor de ambas épocas, bajo el mismo techo.
Este esfuerzo por preservar el carácter histórico del edificio ha sido reconocido en el libro «Torres de Cantabria», que destaca el respeto con el que se llevó a cabo su rehabilitación.